Contexto de la entrevista

Álvaro Vázquez es fundador y entrenador principal de Levitation Training. Con más de una década de experiencia acompañando a escaladores, defiende una preparación individualizada que combine fuerza, técnica, descanso y gestión mental.

En esta entrevista comparte su visión sobre el entrenamiento útil, los errores que más frenan el progreso y la forma de seguir disfrutando de la escalada a largo plazo.

Entrevista

1. Presentación y origen del proyecto

Para quien aún no te conozca, ¿quién es Álvaro Vázquez dentro y fuera de la pared, y cuál fue el punto de inflexión que te llevó a dar el salto al emprendimiento y fundar Levitation Training?

Álvaro Vázquez dentro y fuera de la pared es la misma persona: un escalador fanático, amante de la roca y la naturaleza, del rendimiento y de la superación personal. De hecho, creo que lo más bonito de la escalada es que quien eres fuera de ella se refleja cuando escalas. La escalada te desnuda y te muestra tal y como eres.

Mi formación empezó en el ámbito del deporte: en 2012 me titulé como Técnico Superior en Actividades Físicas y Deportivas, y en 2021 como Técnico Deportivo de Escalada (TD2). Llevo más de diez años entrenando escaladores y he acompañado a cientos de alumnos de forma presencial.

Desde prácticamente mis inicios, y sobre todo cuando alcancé un alto nivel de escalada, me ha encantado ayudar a otros escaladores a entrenar mejor y a recorrer el camino que yo había recorrido. Pero dando clases grupales en rocódromo me choqué una y otra vez con la misma realidad: el modelo de enseñanza de la escalada está obsoleto. El sistema de los rocódromos, con grupos numerosos, sesiones genéricas y nula individualización, empuja a muchos escaladores hacia la lesión, y el técnico o entrenador no puede desempeñar correctamente su trabajo aunque quiera.

Yo quería ayudar a los escaladores como creo que hay que hacerlo: con un enfoque integral. Eso significa una planificación meticulosa del entrenamiento físico, un análisis y trabajo constante de la técnica, y estrategias para la roca, tanto para mejorar a vista como para sacar proyectos, e incluso para organizar viajes de escalada buscando siempre el rendimiento óptimo. Ese fue el punto de inflexión: entendí que, si quería trabajar así, tenía que construir mi propio proyecto.

El nombre tiene su historia. En mis años de mejor forma me decían que «levitaba» en la pared, y de ahí surge todo: de ayudar a otros escaladores a levitar, a sentir que todo se vuelve más sencillo cuando dominas tu fuerza, tu técnica y tu mentalidad.

2. Sobre errores comunes y lesiones

En vuestra web destacáis la idea de «subir de grado sin lesionarse». En el día a día con escaladores de todos los niveles, ¿qué errores o vicios ves con más frecuencia detrás de un estancamiento o de una lesión evitable?

La escalada no es un deporte lesivo, pero no todos los cuerpos están preparados para ella. Llegar a estarlo requiere entrenamiento y prevención.

Hoy en día, con el crecimiento exponencial de la escalada y la facilidad para practicarla a diario, mucha gente deja de respetar los ritmos biológicos del cuerpo. Antes estábamos casi obligados a descansar porque apenas había rocódromos; ahora puedes escalar todos los días, y eso invita a no descansar y, tarde o temprano, a lesionarse. Además, sin descanso el cuerpo no tiene tiempo de asimilar el entrenamiento, así que muchas veces la lesión y el estancamiento tienen el mismo origen.

Para mí, el mayor error es no ponerse en manos de profesionales desde el primer momento. Y si obviamos esto, los vicios que más veo se repiten casi siempre:

  • No calentar o calentar mal. La escalada utiliza todo el cuerpo, así que hay que hacer un calentamiento general y luego uno específico de caderas, hombros, muñecas y dedos.
  • Demasiado de todo: mucho volumen, mucha intensidad y muchas sesiones a la semana.
  • Poco descanso, tanto entre pegues dentro de una misma sesión como entre sesiones.
  • Alargar la sesión cuando el rendimiento ya ha empezado a caer. Ese «un pegue más» con el cuerpo cansado es justo donde aparecen muchas lesiones.

3. Sobre el tiempo real y la conciliación

La mayoría de escaladores trabajan o estudian y solo pueden sacar 2 o 3 días por semana para ir al rocódromo o a la roca. ¿Cómo se estructura una planificación efectiva para quien no dispone de 5 días de entrenamiento?

Hilando con lo anterior: es mucho mejor entrenar 2 o 3 días de manera correcta que 5 días de manera incorrecta. Y aquí está una de las grandes confusiones del mundo de la escalada: creer que entrenar es escalar mucho.

Escalar y entrenar son dos cosas distintas. Muchos escaladores van al rocódromo, prueban bloques, se cansan y vuelven a casa con la sensación de haber entrenado. Pero si no hay un objetivo detrás, una intensidad controlada y una progresión de una semana a otra, eso es practicar un deporte, no entrenar. Y está bien disfrutar escalando, pero no esperes que te haga progresar de forma sostenida.

Cuando alguien solo dispone de 2 o 3 días, la clave no es meter más cosas, sino elegir mejor. El proceso es el mismo que para alguien que entrena a diario: análisis inicial de sus capacidades, priorizar las áreas donde más margen de mejora tiene o las que le están frenando, y hacer que cada minuto cuente.

El tiempo limitado, bien gestionado, incluso puede ser una ventaja: obliga a ir a lo esencial y garantiza el descanso que muchos escaladores con más días disponibles no respetan. Treinta minutos bien invertidos valen más que tres horas sin orden, sin sentido y sin progresión en el tiempo.

4. Sobre el equilibrio entre dedos, técnica y disfrute

Hoy en día hay cierta fiebre por la multipresa y los ejercicios de fuerza pura. ¿Cómo abordas en Levitation el equilibrio entre ganar fuerza de dedos, pulir la técnica de pies y simplemente dejar espacio para escalar y disfrutar de la pared?

Es evidente que la escalada es un deporte de fuerza, pero no es más fuerte el que más fuerza tiene, sino el que mejor es capaz de transferir esa fuerza a la pared.

La multipresa es una herramienta fantástica, pero es solo eso, una herramienta. La fuerza de dedos sin técnica es como un motor potente en un coche que no sabe tomar las curvas. De hecho, en Levitation vemos constantemente cómo nuestros alumnos suben de grado mejorando la técnica, sin necesidad de ponerse más fuertes. Un buen trabajo de pies, una buena colocación de la cadera o saber cuándo ir estático y cuándo dinámico ahorran muchísima fuerza, y esa fuerza ahorrada es la que te permite llegar a la cadena.

Por eso el equilibrio entre fuerza y técnica no es un reparto fijo: depende de cada escalador. Lo primero es analizar qué le está limitando. A unos les falta fuerza de dedos; a la mayoría, aunque no lo crean, les falta saber usar la que ya tienen.

Y luego está escalar por escalar, que para mí es innegociable. Es donde se integra y se transfiere todo lo que entrenas a situaciones reales de escalada, donde aparecen la visualización, la intuición y la toma de decisiones, y donde está el motivo por el que empezamos a escalar. Si el entrenamiento te quita las ganas de ir al roco o a la roca, o no tiene en cuenta todo esto, algo se está haciendo mal.

5. Entrenar mucho vs. entrenar bien

¿Qué diferencia a un escalador que «entrena mucho» (acumulando volumen y cansancio) de uno que entrena de forma realmente útil, eficiente y sostenible a largo plazo?

Normalmente, lo que los diferencia es que uno confía en un entrenador y en el criterio de un experto. Si los escaladores supieran que con mucho menos podrían conseguir mucho más, y sin lesiones, todos trabajarían con profesionales.

El escalador que entrena mucho mide su entrenamiento por lo cansado que acaba. El que entrena bien lo mide por lo que mejora. Son dos formas de entender el esfuerzo completamente distintas: una busca la sensación de haberlo dado todo; la otra busca el estímulo justo para que el cuerpo se adapte.

El progreso no ocurre durante la sesión; ocurre después, cuando el cuerpo descansa y asimila lo que le has pedido. Por eso entrenar bien es tan importante como saber parar: cuándo apretar, cuándo bajar el ritmo y cuándo descansar. Eso es lo que hace que un escalador pueda seguir progresando año tras año.

6. El papel de la tecnología y la app

En Levitation combináis el seguimiento humano con una app propia (Levitation Pro). Desde tu punto de vista como entrenador, ¿qué tareas debe resolver la tecnología/datos y qué aspectos jamás podrán sustituir el criterio y la mirada de un entrenador?

Antiguamente nos pasábamos los entrenamientos en Excel. El mundo evoluciona, y en Levitation el criterio para evolucionar con él está claro: primero el alumno, segundo el trabajador y tercero la empresa. Todas las decisiones se toman con base en esa escala, y la app nació de ahí.

Para el alumno es comodidad. Recibe su entrenamiento en el móvil, con vídeos de cada ejercicio, descripciones por escrito y el temporizador ya configurado con las series, repeticiones y descansos que su entrenador le ha programado. Solo tiene que entrenar.

Para el entrenador es brutal. Cada alumno registra cada ejercicio con su escala de esfuerzo, el peso utilizado y el porcentaje completado. Eso nos permite seguir en tiempo real la evolución de cada alumno y cómo ha ido cada sesión. En la recopilación y el análisis de datos, la tecnología es insuperable; un humano nunca va a poder competir con ella.

Lo que jamás podrá sustituir es el criterio y la mirada de un entrenador, empezando por la planificación. Un bot le daría el mismo entrenamiento a dos personas con la misma edad, el mismo nivel, las mismas capacidades físicas y el mismo tiempo disponible. Y te puedo asegurar que no necesitan lo mismo, porque el entrenamiento no se basa solo en lo físico. Tienes que conocer muy bien a la persona, su vida, sus objetivos, su estado de ánimo y su personalidad, y saber adaptar tu comunicación y tu seguimiento a todo eso. Además, necesitas ojo clínico para verla escalar, analizar su técnica, enviarle videoanálisis y conectarte con ella mediante videollamadas periódicas.

Eso nunca lo va a poder sustituir una IA. Si alguien quiere entrenar con Varo, por ponerme como ejemplo, no hay ningún bot que le vaya a motivar como yo ni que vaya a celebrar sus éxitos conmigo.

7. Mitos y consejos perjudiciales

¿Existe algún consejo o mito muy extendido en el mundo del entrenamiento de escalada que te parezca incompleto, mal interpretado o directamente peligroso?

Todos. Pero hay dos que me parecen especialmente peligrosos.

El primero: «no entrenes los dedos hasta que lleves dos años escalando». Es el mito que más lesiones genera. Se extendió porque, antiguamente, todos los protocolos de entrenamiento de dedos se basaban en la fuerza máxima. Y como el tejido conectivo tarda mucho más en adaptarse que la musculatura, seguir esos protocolos desde el primer día era lesión asegurada. El problema es que la conclusión se quedó en «no entrenes los dedos», cuando debería ser «no los entrenes así». Tienes que preparar tus dedos para las exigencias del deporte desde el principio, y hay muchas maneras de hacerlo de forma progresiva y segura.

El segundo: «para escalar mejor hay que pesar poco». Este mito ha llevado a muchos trastornos alimentarios dentro de la escalada. Yo me incluyo, y casi cualquier escalador old school lo ha sufrido de alguna forma. Es verdad que la fuerza relativa es importante en escalada, pero la mejor manera de conseguirla es mejorar tu fuerza, no bajar tu peso.

8. La faceta mental y la presión del grado

El aspecto psicológico suele ser el gran tapón: el miedo a volar, la frustración por no encadenar o la presión por el número. ¿Cómo trabajáis la gestión mental y emocional con vuestros deportistas?

La mayoría de escaladores piensa que el aspecto mental en escalada se reduce a gestionar el miedo, y va mucho más allá. De hecho, con tu pregunta has tocado puntos clave.

La frustración en escalada suele nacer de la autoexigencia. Cuando empezamos a escalar, avanzamos casi cada día, y ese progreso constante nos genera una dopamina que después no siempre volvemos a sentir, cuando la mejora se vuelve más lenta.

Esto se multiplica en los escaladores que no siguen ninguna programación de entrenamiento. Llega un momento en que se estancan o incluso sienten que van hacia atrás, y para solucionarlo empiezan a echarle más horas. Y es peor: como están fatigados, avanzan menos y se lesionan más. Es un círculo vicioso que llevo años viendo.

En Levitation todo esto lo trabajamos de forma individual. Cada alumno tiene a su entrenador disponible a diario, y además contamos con sesiones periódicas con Pía, la psicóloga de Levitation, que nos ayuda con todas las facetas mentales: las que has mencionado y muchas más.

9. La clave para durar en el tiempo

Si tuvieras que darle un único consejo a alguien que empieza a tomarse en serio su progresión para que siga motivado, sano y disfrutando de la escalada dentro de diez años, ¿cuál sería?

Que se enamore del proceso, no del número.

El grado es una consecuencia, no un objetivo en sí mismo. Si tu motivación depende de encadenar una vía concreta o de alcanzar una cifra, vas a vivir la escalada a base de picos de euforia y largas temporadas de frustración. Y el progreso, tarde o temprano, se vuelve más lento para todos.

En cambio, si disfrutas entrenando con sentido, viendo cómo tu técnica mejora, cómo tu cuerpo se adapta y cómo resuelves movimientos que antes no entendías, la motivación no se agota. Los grados llegan solos. Y dentro de diez años seguirás en la pared por la misma razón por la que empezaste: porque te encanta escalar.

Muchas gracias por la entrevista y por el espacio para hablar de lo que más me apasiona. Y a quien esté leyendo esto: podéis seguirnos en Instagram y en YouTube para mantener la motivación por las nubes y aprender a entrenar mejor. Nos vemos escalando.

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