Contexto de la entrevista

David LP (@davidlp_climbs) representa la frescura de la nueva generación de escaladores y creadores de contenido de búlder en España. A través de sus vídeos en YouTube, combina retos de superación personal (como completar todos los bloques de una franja de grado en rocódromos emblemáticos como Sharma Climbing, Kimera o Gravetat Zero), con sesiones técnicas donde muestra con total transparencia su proceso de aprendizaje: caídas repetidas, frustración, risas y la satisfacción de alcanzar el top.

Su contenido conecta con un público muy amplio porque visibiliza la realidad del escalador apasionado que trabaja para romper la barrera del 6º al 7º grado, mostrando cómo dominar los movimientos dinámicos, coordinaciones en volúmenes y la superación del miedo a las caídas en colchoneta.

Entrevista

1. Inicios y la chispa creadora

Tus vídeos transmiten mucha cercanía y motivación por el búlder. ¿Cómo empezó tu camino en la escalada y en qué momento decidiste encender la cámara y compartir tus entrenamientos y batallas en YouTube?

Mi camino en la escalada empezó de una forma muy orgánica. Un día fui con unos amigos a un rocódromo de Barcelona y era tan novato que llevaba unos guantes de gimnasio de esos que no tienen dedos. Evidentemente, terminé haciéndome sangre por culpa de los guantes y acabé quitándomelos. Ahora es una anécdota graciosa, pero demuestra lo poco que sabía en aquel momento.

Después lo probé alguna vez más por Barcelona, pero fue cuando me fui de intercambio del máster a Noruega, alrededor de 2019, cuando descubrí realmente la escalada. Allí estaba el gimnasio de Magnus Midtbø. Había visto alguno de sus vídeos por Internet y, cuando fui, me encantó. Magnus tiene en Oslo un gimnasio de cinco plantas dedicado principalmente al búlder, aunque también cuenta con una zona de cuerda que apenas llegué a probar. Además, en la cadena de gimnasios a la que iba para hacer pesas había un centro con una pequeña sala de escalada. Eran tres paredes con presas de rocódromo en las que habían creado algunos bloques bastante interesantes. Para iniciarse estaba muy bien. Ahí fue donde realmente empecé a escalar.

En cuanto a YouTube, siempre he tenido una faceta muy creativa. Me encanta crear, hacer espectáculo y contar cosas. Ya había tenido otros canales de YouTube anteriormente, aunque ninguno tan serio ni tan constante como el actual. Cuando empecé a crear contenido de escalada, vi que no había demasiadas personas publicando vídeos en español de forma constante. Así que pensé: «Venga, vamos a intentarlo».

Para mí, la clave ha sido precisamente esa: la constancia. Desde que empecé, apenas he fallado un domingo publicando vídeo. Tampoco he dejado pasar una semana sin subir algún reel o algún TikTok. Voy a tope con las redes porque es algo que me encanta. Además, la creación de contenido combina muy bien con la escalada, ya que permite contar historias, hacer todo tipo de tonterías en el rocódromo y aprender entre todos. En el canal también hablamos de los valores de la escalada, de la comunidad del rocódromo y de otros temas relacionados con el deporte y la nutrición.

2. El gran salto del 6º al 7º grado

Muchos de tus seguidores se encuentran atascados en bloques de 6A a 6C+. En tu propia experiencia hacia el 7A, ¿cuál fue el mayor factor limitante (técnica de pies, fuerza de dedos o lectura mental) y qué cambio en tu rutina te permitió desbloquear el siguiente nivel?

En realidad, no me considero un escalador de séptimo grado, pero tampoco diría que soy únicamente un escalador de sexto. Creo que estoy un poco en el limbo. También pienso que, si saliera más a roca, podría encadenar más bloques de séptimo grado. Probablemente podría hacer algún 7A e incluso podría llegar a caer algún 7B. El problema es que, como escalo principalmente en rocódromo, no tengo muy claro cuál es exactamente mi grado en roca. Tampoco es algo que me preocupe demasiado. No me importa si escalo más o menos duro: disfruto de cada bloque.

Los factores limitantes suelen ser bastante parecidos para todos los escaladores. El primero es la técnica. Después está la fuerza, no solamente la fuerza de dedos, sino la fuerza general y especialmente la fuerza del core. Otro factor que no se trabaja tanto es el equilibrio. Desde que empecé a entrenarlo noto que me ayuda mucho a aplicar correctamente la fuerza sobre los pies, tanto en desplomes como en placas. La lectura del bloque también es importante, aunque es algo que se va adquiriendo con los años y con la práctica. En mi caso, sigue siendo un aspecto que tengo que mejorar.

Sin embargo, el factor que todavía me afecta más es el miedo. Algunos movimientos me siguen imponiendo mucho respeto, especialmente cuando el top es complicado y estás bastante arriba. Siempre me han dado miedo las alturas. Pensaba que ese miedo desaparecería con la escalada, pero no ha sido así. Sigue estando ahí. La diferencia es que ahora intento gestionarlo para que no sea lo que me detenga a la hora de encadenar un bloque.

3. Dominar los movimientos dinámicos y los volúmenes

En tus retos abundan saltos, coordinaciones y pasos tridimensionales en volúmenes. ¿Qué consejos prácticos le darías a un escalador acostumbrado a la escalada estática que se siente torpe o inseguro al probar bloques modernos de estilo dinámico?

Esta pregunta toca uno de mis puntos débiles, porque todavía no he superado completamente ese miedo. Sigo siendo bastante malo con los movimientos dinámicos y los volúmenes, aunque estoy intentando practicarlos. Reconozco que a veces me da un poco de pereza porque el miedo sigue estando ahí y no es el estilo de escalada que más me atrae. Aun así, puedo dar dos consejos prácticos.

El primero es practicar mucho. Hay que darle muchos pegues, perder el miedo a caerse y asumir que alguna vez puedes darte un golpe. Normalmente no pasa nada grave y cada intento te ayuda a entender mejor el movimiento.

El segundo consejo es ver los vídeos de Tomoa Narasaki. Tiene una serie dedicada a los saltos y a los movimientos dinámicos en la que descompone cada gesto: el juego de fuerzas, el impulso con los brazos, el movimiento de la cadera y la coordinación del cuerpo. El inconveniente es que los vídeos están en japonés con subtítulos en inglés, por lo que no resultan accesibles para todo el mundo. Ojalá algún creador de contenido en español que domine realmente los movimientos dinámicos se anime a crear algo parecido. Mientras tanto, lo mejor que tenemos son los vídeos de Tomoa Narasaki.

Así que resumiría mis consejos en dos puntos: practicar mucho y mirar los vídeos de Tomoa.

4. Superar el miedo al impacto y la caída en bloque

Probar pasos al límite arriba del desplome o resbalar de un volumen impone mucho respeto. ¿Cómo trabajas tú la confianza psicológica y el compromiso mental en cada pegue para no escalar con el freno de mano puesto?

Es un tema que me toca de cerca porque llevo varios años trabajándolo y todavía sigo haciéndolo. Después de un parón, como el que suele producirse durante el verano, noto que el miedo vuelve con bastante facilidad.

Para trabajarlo, lo primero que hago es intentar el movimiento, aunque sepa que probablemente no vaya a salir. Intento acercarme a la presa y comprobar cuál es mi límite real. Después me dejo caer para demostrarme que no pasa nada. Eso me ayuda a normalizar la caída y a entender que puedo intentarlo sin bloquearme.

Otra estrategia es subir por una vía o un bloque más fácil para llegar hasta la zona que me da miedo. Una vez allí, toco el top o la presa que me preocupa y compruebo cómo sería cogerla. También puedo colocar una mano en esa presa y mantener la otra en la presa anterior del bloque para sentir cómo quedaría el cuerpo. Es una forma de familiarizarse con la posición antes de volver a intentar el movimiento completo. Después regreso al bloque y vuelvo a probar el paso. Poco a poco, el miedo va disminuyendo y puedes empezar a avanzar.

No hay que obligarse a conseguirlo todo en una misma sesión. Cuando algo te está limitando demasiado, puedes probarlo varias veces y después pasar a otros bloques más sencillos que no te generen tanta frustración. La frustración es muy habitual en la escalada y se habla poco de ella. Muchas veces un bloque no sale un día pero, en la siguiente sesión, se consigue casi sin esperarlo. A mí me ha pasado miles de veces y estoy seguro de que seguirá pasándome.

5. El «tour» por los mejores rocódromos

Has visitado y escalado en numerosas salas de Cataluña y España. Para ti, ¿qué ingredientes convierten a un rocódromo en un lugar con un setting inspirador y una atmósfera de comunidad donde dan ganas de pasar el día entero?

Me gusta mucho esta pregunta porque tanto el setting como el ambiente del rocódromo son fundamentales. Para mí, el primer ingrediente es la gente. Y cuando hablo de gente incluyo tanto al equipo del rocódromo como a los propios usuarios. Tiene que haber personas agradables, respetuosas y con las que sea fácil comunicarse. Gente que mire por ti del mismo modo que tú miras por los demás.

Por suerte, esto es algo que he encontrado en la mayoría de los rocódromos. Sin embargo, con la llegada de mucha gente nueva también es importante transmitir los valores de la comunidad, siempre desde la amabilidad. Parte de mi contenido se basa precisamente en eso: enseñar el lado amable y cercano de la escalada.

En cuanto al setting, lo que más valoro es la variedad. Si barriera para casa de una forma egoísta, pediría que todo fueran desplomes, porque me encantan. Pero reconozco que la virtud está en ofrecer diferentes estilos. Es interesante encontrar placas técnicas en las que puedas aprender, movimientos dinámicos, coordinaciones y también algún paddle dyno.

He visitado muchos rocódromos tanto en Cataluña como en otros lugares de España. He encontrado salas pequeñas con un setting muy variado y salas grandes en las que la propuesta era algo más limitada. Por tanto, el tamaño del rocódromo no determina necesariamente la calidad del setting. Lo importante es que haya variedad y que cada visita te permita aprender algo distinto.

6. La transición del plástico a la roca natural

Muchos escaladores que siguen tus vídeos entrenan casi exclusivamente en rocódromo. ¿Cómo vives tú las salidas a roca natural y qué diferencias clave encuentras al adaptar tu técnica de pies y tu lectura de agarres a la caliza o el granito real?

Yo también soy uno de esos escaladores que apenas salen a roca. Podría decirse que soy una auténtica rata de rocódromo. Las salidas a roca las vivo como una aventura, como quien se va a pasar el día a la montaña. Para mí, salir a roca no es lo mismo que ir a entrenar.

Cuando voy a la roca, mi mentalidad es probar cosas, explorar, ver si sale algún bloque y disfrutar del entorno. En cambio, cuando voy al rocódromo, sí siento que voy a entrenar. Por ejemplo, tengo previstas algunas salidas a roca en octubre y no voy con la intención de hacer nada especialmente exigente. Quiero pasármelo bien, grabar contenido, disfrutar de la naturaleza y compartir el día con gente que me cae bien.

Tengo muy claro que no salgo a la roca para entrenar. Salgo para vivir una aventura.

En cuanto a la técnica de pies, en roca es muy diferente. No hay presas de colores que te indiquen exactamente dónde tienes que colocar los pies y las manos. Personalmente, echo de menos esos colores cuando escalo fuera. Sin embargo, esa dificultad también te curte como escalador. Para adaptarme, observo cómo resuelven los bloques las personas que tienen más experiencia en roca y después intento imitarlas. No tiene mucho más misterio: mirar, probar y aprender.

La técnica de pies se mejora a base de pegues. Me he caído en bloques de quinto grado en roca cuando, en un rocódromo, hacer un quinto podría parecer casi una escalera. Hay personas que dicen que la escalada en roca y la escalada en rocódromo son deportes distintos. No estoy del todo en desacuerdo con esa afirmación, aunque sí que es verdad que ambas tienen muchas similitudes y son escalada al fin y al cabo. Sin embargo, para mí, salir a roca supone casi aprender un deporte nuevo. La lectura de agarres, la colocación de los pies y la forma de moverse son suficientemente diferentes como para exigir una adaptación importante.

7. Aprender a gestionar los días malos

En tus vídeos se ve con naturalidad que el éxito requiere decenas de caídas previas. ¿Cómo gestionas esos días en los que el cuerpo no responde, los dedos duelen o parece que no sale ningún bloque para no perder la motivación?

Los días malos son un tema muy interesante y creo que debería crear más contenido sobre ello, porque probablemente sea una de las mayores fuentes de frustración y abandono en el deporte. En mi caso, llevo mucho tiempo haciendo deporte y soy consciente de que no siempre se puede rendir al cien por cien.

Para gestionarlo mentalmente intento ser empático conmigo mismo. Sé de lo que soy capaz, conozco lo que he hecho en el pasado y entiendo cuál es mi estado físico en ese momento. También intento analizar racionalmente por qué estoy rindiendo peor. Hay semanas en las que llevo cuatro días seguidos entrenando. Cuando llego al rocódromo, tengo que recordarme que no debo forzar el cuerpo porque podría terminar lesionándome.

En esos días voy poco a poco. Igual que en el gimnasio levantaría menos peso, en el rocódromo hago bloques más sencillos y me centro en otros aspectos. Puedo trabajar la técnica, salir de mi zona de confort, mejorar la resistencia o hacer varios pegues seguidos a modo de metralleta, pero sin exigirme escalar al máximo nivel.

Eso no significa que pierda la motivación. La motivación fluctúa, pero la escalada sigue siendo mi deporte y quiero continuar practicándola. Para mí, la motivación se pierde cuando empiezas a meterte demasiado en tu propia cabeza, eres duro contigo mismo y te convences de que eres malo, de que estás estancado o de que nunca vas a progresar. Hay que entender que esto es una maratón, no un sprint. En todo proceso existen etapas.

8. Un consejo para quien empieza y siente vergüenza

Mucha gente que se inicia en el rocódromo siente cierto reparo o timidez al probar bloques difíciles delante de escaladores más fuertes. ¿Qué mensaje le mandarías para que disfrute de cada sesión sin compararse con nadie?

Esta pregunta está muy relacionada con la anterior. Hay que tener empatía con uno mismo. Si no pruebas algo que realmente te apetece hacer, estás actuando en contra de ti mismo.

Puede que haya escaladores más fuertes a tu alrededor y que te dé vergüenza pensar que podrían reírse. Pero solamente hay dos posibilidades. La primera es que pruebes el bloque y descubras que nadie se ríe. De hecho, lo más probable es que te ayuden, te den algún consejo o te animen.

La segunda posibilidad es que alguien se ría. En ese caso, lo siento mucho, pero esa persona no representa los valores de la comunidad de escalada. Podrá ser alguien que sube paredes y que está muy fuerte, pero para mí la escalada va mucho más allá de eso.

Debemos ser amables unos con otros y ayudar a quienes están saliendo de su zona de confort. Cuando alguien intenta un bloque que tú ya has hecho, puedes darle algún consejo, siempre que lo quiera, y animarle a seguir probándolo. La mayoría de los escaladores no se van a reír de ti.

Por tanto, mi consejo es que salgas de la cabeza de los demás y te centres en la tuya. Si te apetece probar algo, hazlo. Y si alguien se ríe, es un problema suyo, no tuyo.

Una conversación para seguir creciendo

La entrevista deja una idea clara: progresar en escalada no consiste solo en sumar grados. La constancia, la curiosidad y el cuidado de la comunidad ayudan a disfrutar de cada pegue, incluso en los días en los que el bloque no sale.

Los canales de David LP reúnen retos, sesiones de entrenamiento y reflexiones prácticas para quienes quieren aprender, reírse de las caídas y seguir descubriendo la escalada con una mirada cercana.

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